domingo, 17 de agosto de 2008

Fuegos artificiales

En verano, tanto en Japón como en España, abundan las fiestas populares y uno de los broches de oro en todo buen programa es sin duda una noche de fuegos artificiales, una "nit de foc" que diríamos en Valencia o "Hanabi" que dirían en Japón, cuya sugerente y preciosa traducción literal es "flores de fuego".


Es curioso, hablando con Naoko sobre las diferencias entre los fuegos artificiales de Japón y España, creemos encontrar similitudes entre estilo pirotécnico y el carácter de los hombres.

En Japón el ritmo es más pausado, más lento y sosegado, disfrutan de cada una de las "flores de fuego" independientemente de las demás pero sin olvidar nunca el conjunto, algo muy zen, muy ligado a ese carácter suyo que se entrega al disfrute de la belleza y a apreciar cada cosa por pequeña e insignificante que sea, ya que cada cosa tiene valor y cada esfuerzo, cada trabajo es tan digno y respetable como los demás por muy pequeño que nos pueda parecer. Pensar que hay un dios o un hombre en cada cosa, que insuperable forma de amar y respetar.
Parece que tras la última flor de fuego japonés sobre la bahía va a llegar otra, siempre queda algo en vilo, suspendido. No hay final o el final siempre está presente en cada cosa junto a su principio.

Los fuegos artificiales de Valencia tienen un ritmo más veloz, en ocasiones excesivo, parece que apostamos todo a una carta y que nos va la vida en ello, el final casi siempre es ensordecedor, una tormenta cegadora de bellos colores, fuego y humo, el ruido llega al límite y de repente nada. Silencio y noche. El corazón aturdido de tanta pasión.

Dícen que en Japón cuesta hacer amigos pero que si tienes uno es para toda la vida, en Valencia escuchamos decir con demasiada frecuencia la palabra "amigo" y frecuentemente tras ella no hay nada, es una medalla frágil, devaluada por el uso.

Deberíamos mantener un poco más esa distancia sana y terapéutica entre las personas, ese trato cortés tan oriental e ir contruyendo el puente que nos acerque poco a poco, de forma más pausada y natural. A menudo entramos en el escenario de las relaciones interpersonales como un elefante en una cacharrería, cinco minutos después de las presentaciones ya nos estamos acordando de los difuntos de nuestro "nuevo amigo" mientras le sacamos el hombro del sitio con "amables" golpes.

Algo de fuego de artificio tiene la amistad o algo de amistad, como un abrazo simbólico en la noche, tienen los fuegos artificiales y en cada lugar parece ser acorde al carácter de los hombres.

Estas fotos fueron sacadas el 16/08/08 en las fiestas populares de San Roc 2008 de Paiporta.









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